El mundo de los toldos. Los Toldos y sus tipos.

Toldos

TODO LO QUE HAY SABER SOBRE TOLDOS

Lo que parece muy claro es que los tejidos han sido uno de los medios más utilizados en todos los tiempos y lugares para este tipo de protección solar: toldos.

Si concretamos más nos percataremos de que el toldo ha sido hasta mediados del siglo XIX la forma más utilizada de protección solar en todo el mundo, y que no es hasta ese momento en el cual aparece la persiana como complemento.

El primer material utilizado para toldos fue el algodón, que fue obviamente el único material existente que podía utilizarse para el exterior. El algodón era un material con cierta resistencia pero que fácilmente se pudría, se tornaba mohoso y perdía su color original. Los primeros diseños en toldos se limitaban prácticamente a líneas rectas y en cuanto a tejidos los colores y diseños estaban restringidos a una demanda que aún era muy pequeña.

En el tercer cuarto del siglo XX la industria descubrió que los metales utilizados para la producción de toldos podían ser perfiles más ligeros y resistentes a la intemperie. De pronto los toldos fueron más fáciles de fabricar y las posibilidades de mejorar los diseños en cuanto a calidad y a prestaciones aumentaron en gran medida. Hoy en día las empresas fabricantes de toldos pueden ofrecer cualquier diseño, forma o color que se desee. Los toldos no son sólo algo para protegerse de la intemperie sino que además pueden aportar a cualquier proyecto arquitectónico la estética, la elegancia o la forma deseadas, son asequibles, con una relación prestaciones-calidad-precio cada vez mejores y no hay duda de que pueden ayudar a construir la identidad de un edificio y a un ahorro de energía importante.

Como elementos arquitectónicos, aunque para muchos arquitectos y profesionales son sólo un complemento, los toldos pueden alterar y redefinir el aspecto, el ambiente y la personalidad del entorno donde se hallan ubicados. Tienen la capacidad de transformar un edificio falto de atractivo en una plataforma de diseño seductor. Como hemos señalado, los toldos son elementos baratos tanto para el hogar como para el comercio, siendo este último el lugar idóneo para añadir a cualquier cobertura señales, textos o gráficos. Evidentemente la publicidad es una fuente de ingresos que puede ayudar a muchos comerciantes a propagar sus mensajes, sus marcas, sus eslóganes, etc. y por lo tanto a recuperar con creces lo invertido en el toldo. Son también estos toldos una forma de ahorrar energía tanto en casas como en comercios y oficinas, sobre todo en estas últimas, donde el afán de proyectar grandes vidrieras por parte de algunos arquitectos por la presión simbólica de la arquitectura del muro cortina y del vidrio encolado (silicona estructural) se está sumando al ejemplo de normativas nórdicas para marcar unos objetivos de calidad que poco tienen que ver con las necesidades reales de nuestro país (La Protección Solar Bisagra, Barcelona 1999). Los toldos en general pueden ayudar a bajar la temperatura interior entre 8 y 15 grados dependiendo del color del tejido, del tipo, del estilo, de la medida de la ventana y del método usado para fijarlos. Desde que los tejidos han reducido en gran medida la captación de calor y humedad un toldo puede reducir los gastos en aire acondicionado en más del 25%. Otra ventaja adicional es que los toldos que conocemos, que se usan mayoritariamente en Europa son de fácil montaje y sus tejidos se pueden cambiar sin que la estructura deba ser retocada. En países como EE.UU. aún se usan mucho los toldos fijos, éstos tienen una particularidad que los hace muy interesantes y es que se utilizan mucho para potenciar la comunicación corporativa, la publicidad y sus formas son muy diferentes de los toldos que conocemos, en cambio su versatilidad se reduce enormemente por no poder alterar ni un ápice la forma o la orientación.

DEFINICIÓN

Aunque en nuestro país los tipos de toldos y coberturas están bastante bien identificadas, la influencia de otras costumbres, con otros tipos muy diferentes de toldos y el hecho de que la revista TOLDO se distribuya también en América Latina nos obliga a clarificar las diferencias entre los distintos tipos.

La Asociación de Fabricantes Profesionales de Toldos en EE.UU. (PAMA) define el toldo como una proyección arquitectónica que aporta al edificio donde se coloca protección contra las condiciones meteorológicas, identidad o decoración. Según esta asociación un toldo se compone de una estructura rígida y ligera sobre la cual se le añade el tejido. PAMA, y los estadounidenses en general, entienden un toldo como una cobertura con unas características específicas bastante generales y cualquier cosa que comparta estos atributos es un toldo, este tipo de definición está claramente relacionada con el tipo de cobertura que se utiliza en cada lugar para dar sombra, no olvidemos que en muchos países de América Latina los toldos que utilizamos en España los llaman “europeos” (Toldos Madrid, Toldos Barcelona). Esta diferencia estriba en el tipo de estructuras utilizadas en cada zona pero también en el uso, mientras que en EE.UU. abundan los tipos fijos, de diseño y casi siempre con publicidad o algún tipo de comunicación visual, en el viejo continente, y más concretamente en España, se utilizan más los articulados, orientados a dar cualidades decorativas allí donde se aplican en detrimento de su uso publicitario o comunicativo.

Todas las coberturas de toldos con tejidos o lonas que se usan para protegerse del sol, así los “screens” aparecen como un tipo de toldo que en lugar de colocarse en vuelo hacia el exterior del edificio para proyectar sombra sobre el hueco o ventana, lo hace paralelo a éstos, aunque el arquitecto no intenta hacer una definición sobre lo que es o no es un toldo queda bastante clara la diferencia entre las definiciones a un lado y al otro del océano.

TIPOS DE TOLDO

En España, y en Europa en general, se tiende a utilizar los toldos con algún tipo de mecanismo, sea éste manual o automático y siempre o casi siempre como medida de protección frente a la intemperie. Los tipos de toldos que se producen y comercializan en nuestro país son los siguientes:

Si vive en un piso y sus vecinos ya han adquirido un toldo o toldos probablemente no le quedará más remedio que instalar uno igual. Pero si están en proceso de adquirirlo o vive en una vivienda unifamiliar tal vez le interese leer el presente artículo.

A la hora de elegir un toldo no se debe escoger únicamente el que sea más acorde al colorido de la fachada, algo ciertamente importante, sino que se deben tener en cuenta una serie de premisas. Existen diferentes tipos de toldos en el mercado, por lo que conocer sus características le ayudará a elegir el que más se adapte a sus necesidades:

Toldos de punto recto: Son los toldos más utilizados en terrazas y comercios. Están compuestos por un sistema de brazos frontales abatibles que pueden estar reforzados por unos muelles para protegerlos de los fuertes vientos.

Monobloc: Estos toldos están montados sobre una barra cuadrada que aporta mayor resistencia a la tela, al estar más tirante. Este tipo de toldos están especialmente indicados para balcones de grandes dimensiones.

Cofre: En estos toldos la lona y los brazos están protegidos por un cajón de aluminio, en el que permanecen guardados cuando no se utilizan. Este sistema es muy recomendable para lugares al descubierto o donde agentes externos como fuertes ráfagas de viento o lluvia intensa puedan llegar a deteriorarlo. Estor: Este tipo de toldos se anclan al techo y pueden ser colocados en dos posiciones, perpendicular a la barandilla, como si de una especie de persiana de tela se tratara, y de forma separada, extendiendo sus brazos.

Brazos extensibles: Su gran ventaja es que se adaptan a cualquier especio, al no requerir de un lugar par anclarse. Además sus brazos quedan recogidos bajo la tela, por lo que una vez plegados los toldos no restan espacio útil a su balcón o terraza. Asimismo su instalación no es complicada, algo que no sucede con el resto de los modelos, que requieren de un especialista para ser instalados.

El tejido en el que esté fabricado también es un elemento clave a la hora de elegir un toldo. La loneta apenas se usa y lo más habitual es el empleo de telas acrílicas que están tratadas para que no se manchen ni encojan por la lluvia.

LAS ESTRUCTURAS LIGERAS

Casi sin querer incluimos las estructuras ligeras tensadas dado que, más en otras zonas del globo que en nuestro país, se las incluye dentro de la tipología de coberturas para dar sombra. A veces se las llama estructuras de membrana y en general son aquellas estructuras realizadas con textiles en las que su integridad y forma dependen de la tensión del tejido. Según IFAI (Industrial Fabric Association International) las estructuras tensadas se distinguen por el mínimo sistema de apoyo que requieren. Este tipo de estructuras son curvilíneas, de hecho esta característica se debe a la obligación de tener que desarrollar estas curvas para soportar las cargas y las tensiones. Normalmente llevan muy poca estructura y las formas vienen dadas por los cables situados en los extremos. Algunos de los elementos que intervienen en el montaje de estas estructuras provienen de campos como la aeronáutica y la marinería. La parte más importante en todo el proceso de creación de una estructura de estas características es su diseño y patronaje, que determinará las medidas exactas de las partes que luego se ensamblarán, hoy en día este proceso se realiza de forma muy eficiente gracias a los numerosos programas informáticos existentes en el mercado. Se podría hablar de dos grandes áreas en este tipo de estructuras tensadas: las tipo “standard”, que cubren un amplio abanico de posibilidades dentro de unas medidas más o menos uniformes, y las hechas a medida según las necesidades del cliente.

Dentro del grupo de las estructuras ligeras cabe destacar también por su espectacularidad las estructuras hinchables, de distinta complejidad de ejecución y con una línea de investigación algo menos desarrollada en nuestro país. Éstas son ideales para construcciones efímeras o de carácter itinerante por su facilidad y rapidez de mudanzas, montajes, desmontajes y transportes.

ESTRUCTURA

El fin más importante que una estructura para toldo debe conseguir es combinar la máxima ligereza con la máxima resistencia además de aguantar la corrosión, ser fácil de soldar y cortar y ser asequible.

Tradicionalmente los materiales utilizados para sustentar los tejidos a los toldos eran hierro, aluminio, acero, latón, madera y cobre. Hoy en día estas combinaciones se han reducido a hierro y aluminio que con los tratamientos de hoy en día, otorgan a las armaduras un amplio abanico de posibilidades en cuanto a formas, dimensiones y acabados.

La gran mayoría de los toldos en nuestro entorno son articulados por lo que mientras en otras zonas del planeta hablan de una estructura rígida, fija e invariable en nuestro país la estructura está formada por partes acoplables entre ellas mediante mecanismos en muchos casos ocultos para protegerlos de la intemperie.

LONAS

Las lonas de las toldos podemos adquirirlas en caso de necesitarlas (caso por ejemplo de rotura del toldo) normalmente en la misma empresa dónde realizamos la compra de los toldos. Éstas suelen disponer de un almacen o guardamuebles donde guardan las lonas para su posterior venta.

CARGAS

Aunque ya hemos apuntado que en nuestro país los toldos más utilizados son los articulados no hay que descuidar aspectos como las cargas que provienen generalmente de la acción del viento, la nieve y la acumulación y las caídas de agua. Las cargas relativas al viento se las denomina cargas dinámicas y las relacionadas con la acumulación de nieve o agua cargas estáticas. A fin de elegir el mejor producto para el trabajo hay que determinar primero qué cargas se aplicarán a los anclajes.

Para situaciones en que la transferencia de carga es importante, se hace necesaria la evaluación profesional de la aplicación propuesta. Además de las fuerzas de carga estáticas y dinámicas, otros factores que hay que considerar incluyen la seguridad y el cuidado del medio ambiente, el material en el cual se fija el anclaje de los toldos, consideraciones dimensionales y cuál será el comportamiento del anclaje a través del tiempo. Al determinar el anclaje correcto que se va a usar, los ingenieros del proyecto y los arquitectos, deben estimar las cargas dinámicas y estáticas y luego aplicar un factor de seguridad apropiado.

Los anclajes pueden estar sometidos a cargas cortantes (a un ángulo recto respecto al ancla), cargas de tensión (paralelas al ancla), o una combinación de cortante y tensión. La mayoría de los anclajes para muros experimentan tanto cargas de cortante como de tensión, de modo que estas cargas también deben ser consideradas al seleccionar el tamaño y el tipo de anclaje para los toldos.

Si la presión que puede ejercer el viento, como una de las cargas principales a que es sometido, se calcula de forma incorrecta o simplemente no se calcula los anclajes que sujetan el toldo a la pared pueden debilitarse dañando la estructura entera, o bien si los anclajes resisten esta presión, lo que puede suceder es que sea la estructura la sufra las consecuencias de este fenómeno.

Antes de sentarse a diseñar cualquier tipo de cubierta hay que familiarizarse debidamente de las cargas que puede soportar cada parte del producto por separado dado que una mala combinación también puede dar un resultado nefasto.
La cantidad de horas de viento anual que debe soportar un toldo no sólo lo determina la zona en la que se instalará sino que depende también de su localización con respecto a todo lo que le rodea, por ejemplo un área donde haya arboledas, edificios u otros elementos similares tendrá más abrigo y por tanto los toldos también, frente al viento que otra área que esté situada en espacios abiertos, frente a lagos o frente al mar, aunque cabe reseñar que en estas zonas las cargas estáticas tienden a ser menores por el mayor impacto del viento.

ANCLAJES

Si la estructura de un toldo es importante, el anclaje es una parte esencial por su papel fundamental en la seguridad de la instalación. Al ser el toldo un elemento móvil y en muchos casos expuesto a los caprichos de la intemperie es exigible que el anclaje se realice con las máximas garantías de seguridad. Los anclajes estabilizan el toldo y le dan la firmeza necesaria por lo que un fallo en este aspecto puede ocasionar accidentes y deterioros graves en el producto. Los aspectos a tener en cuenta para una correcta elección del anclaje son: la cantidad y dirección de la cargas que debe aguantar la estructura, la ubicación de los anclajes, el comportamiento de los anclajes frente a las cargas y el tipo de superficie donde se instala el anclaje.

Por sus características, los tipos de anclajes más comunes son los anclajes químicos, los anclajes mecánicos y los anclajes plásticos. Para la eficaz sujeción de elementos con cargas estáticas y dinámicas, como son los toldos, se usan habitualmente los anclajes químicos y los anclajes mecánicos.

Anclajes químicos

Los anclajes químicos se fijan por medio de resinas adhesivas o materiales similares que tienen la característica común de introducirse en el agujero practicado a la pared en estado aún espeso y actúan una vez transcurrido el tiempo de secado.
El “epoxy” es el adhesivo más ampliamente utilizado debido a que es barato, resistente y fácil de aplicar. Otros sistemas resinosos incluyen éteres de vinilo, poliéster, metacrilatos y acrílicos. Los “epoxy” pueden requerir de hasta 24 horas para endurecerse, mientras que algunos sistemas adhesivos de polímeros lo pueden hacer en menos de una hora.
Los sistemas de cartuchos son convenientes para trabajos como los que requieren las instalaciones de toldos y tienen boquillas que dosifican y mezclan los componentes a medida que el material es exprimido de los cartuchos. También se pueden instalar cápsulas que mantienen tanto el adhesivo como el catalizador. Simplemente se coloca la cápsula en el fondo del agujero taladrado, a continuación el anclaje y golpeándolo a través de la cápsula para romperla, permite que el adhesivo y el catalizador se mezclen.

Para sistemas adheridos, el elemento que ha de ser anclado generalmente es una varilla roscada, una varilla R u otros pernos corrugados. Para ayudar a evitar errores en la instalación se recomienda limpiar los agujeros taladrados antes de instalar los anclajes.

Los anclajes químicos trabajan bien en condiciones de carga dinámica y estática, y pueden colocarse más cerca entre sí que los anclajes mecánicos. Sin embargo, es difícil instalar anclajes químicos en techos o con grandes desniveles, a menos que se use un tapón para evitar que el material se deslice fuera del agujero. Otro de los factores a tener en cuenta a la hora de instalar un anclaje químico es la temperatura del momento, con altas temperaturas el adhesivo se endurece más rápido y el frío aumenta en gran medida el tiempo de secado, si la temperatura baja muy por debajo de cero grados los anclajes químicos no deben usarse, aunque este último aspecto debe consultarse con el fabricante antes de tomar una decisión.

Anclajes mecánicos

Pueden encontrarse en el mercado muchos tipos diferentes de anclajes mecánicos, pero la mayoría de ellos forman parte de una de las tres categorías principales: anclajes de expansión controlada, anclajes de deformación y anclajes con muescas. Los anclajes en las primeras dos categorías funcionan comprimiendo el cemento u otro material que rodea el mecanismo de expansión, generalmente localizado cerca del extremo del anclaje.

Los anclajes de expansión constituyen la categoría más amplia y pueden transferir tanto cargas dinámicas como estáticas. Son también los más ampliamente utilizados, particularmente los de tipo cuña o de camisa. La instalación de los anclajes de cuña implica apretar una tuerca o perno para expandir el anclaje contra los lados del agujero.

Los anclajes de camisa tienen una camisa formada por una placa de metal que rodea a la tuerca que tiene un mandril de forma cónica en la parte de abajo.

Los anclajes con muescas funcionan de una manera muy diferente que los anclajes de expansión o de deformación. Como su nombre indica requieren una muesca en la parte inferior del agujero, la cual puede conseguirse usando una broca especial o un anclaje con un dispositivo taladrado construido en el extremo del perno. Cuando el perno es apretado, éste se expande dentro del área de la muesca. Así que en vez de comprimirse contra la pared del agujero, el anclaje se agarra contra la cara que lleva la muesca cuando está en tensión. Este es un buen sistema para cargas dinámicas aun cuando el anclaje no esté tan apretado como lo especifique el diseño. Los anclajes mecánicos pueden trabajar en cualquier tipo de condiciones climatológicas, mejorando así el rendimiento con respecto a los químicos, aunque si guardan entre sí un espacio demasiado reducido el material de obra entre éstos puede fallar.

Sugerencias de instalación

Aun el sistema de anclaje mejor fabricado, técnicamente evaluado y probado, puede fallar si no se lo instala apropiadamente. A continuación detallamos algunas pautas importantes para seguir en la instalación de anclajes:
-Taladrar el agujero del anclaje perpendicular a la fuerza de la carga en el anclaje, de modo que el anclaje no se doble cuando esté en tensión.
-Limpiar todo el polvo y los residuos de los agujeros taladrados antes de insertar los anclajes.
-Para los anclajes químicos, seguir con precisión las instrucciones del fabricante.
-Seguir las recomendaciones del fabricante para los diámetros de los agujeros. Los agujeros demasiado grandes para el dispositivo de anclaje debilitan todo el proceso.
-El diámetro de la broca y la manera en que se taladra el agujero controlan el tamaño de éste. Si no se sujeta firmemente el taladro, el diámetro del agujero puede ser demasiado grande.
-Al instalar sistemas químicos se debe colocar el material de adherencia en el agujero y luego instalar el anclaje. Si se hace en sentido inverso se pueden crear bolsas de aire entre el material adherente y el anclaje dando como resultado una capacidad de carga significativamente reducida.
-Hay que evitar usar sistemas químicos en condiciones de temperaturas extremas. Algunos tipos tienen una expansión térmica mucho más alta que el cemento y empiezan a perder resistencia por encima de los 38º y otros no se pueden colocar cuando la temperatura baja de 0º.

TEJIDOS

Antes de conocer el tipo de tejido que hay que colocar en un toldo debemos conocer qué aplicación se le va a dar: exterior, interior, iluminado, comercial o necesidades específicas. En España los toldos iluminados no son muy comunes y las necesidades específicas de las cubiertas han aumentado significativamente en los últimos años. Hoy en día casi todos los tejidos llevan capas protectoras de algún material con buenas prestaciones contra la intemperie, sobre todo en defensa de los rayos ultravioleta que son los más dañinos a las fibras y cada vez hay más materiales resistentes al fuego, de hecho, en los últimos 30 años el campo de los tejidos técnicos ha experimentado unos avances de tal magnitud que la práctica totalidad de los tejidos que hay en el mercado del toldo combinan le belleza, el diseño y el buen gusto con una gran resistencia al desgarro, a los rayos UVA y a la llama, entre otras muchas cualidades. Aunque también se usan los tejidos más tradicionales como el algodón, en la actualidad los sintéticos son los que dominan el mercado. Los tejidos más comunes utilizados en la producción de toldos en nuestro país son:

PVC plastificado

Puede ser translúcido y opaco, de fácil limpieza, resistente a la llama, los que poseen un acabado mate tienen el aspecto de un lienzo; se comercializan tanto en colores planos como en franjas y es adecuado para iluminar.

Pantalla solar (screen) recubierta de PVC

Es resistente a la llama, se puede encontrar en gran variedad de colores y diseños y es resistente al agua.

Acrílico 100 %

Se presenta en gran variedad de colores y diseños, resiste al desgaste del color pero en general no a la llama, aunque algunos fabricantes han conseguido materiales similares mejorando su resistencia a la llama.

Otro de los materiales usados en algunos tipos de cubiertas es el algodón, aunque cada vez se utiliza menos ya que no ofrece las mismas prestaciones que algunos sintéticos y su precio es más elevado, su uso es casi testimonial en el mercado español.